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Los voluntarios de Requena durante la armonización previa al ejercicio en
la naturaleza
Un pequeño grupo de voluntarios del
Proyecto Avalon de Requena realiza un ejercicio de consciencia sensorial en un bosque cercano
a la ciudad. Esta práctica se inscribe dentro del programa de Educadores para la
Paz
REQUENA (Valencia).
Enero, 23 / 2011
A pesar del intenso frío (9º bajo cero), un pequeño grupo de voluntarios del
Proyecto Avalon de Requena (Valencia) se ha desplazado hasta la aldea de El Reatillo, al norte
de Requena, para realizar un ejercicio de consciencia sensorial en la naturaleza, ejercicio que
se inscribe dentro de las actividades del programa de Educadores para la
Paz.
Esta práctica, que trabaja tanto la dimensión interna como la dimensión
ecológica de la paz, pretende generar un estado de completa absorción de la persona en el
entorno, propiciando así un contacto íntimo y profundo con la naturaleza desde un estado de
consciencia carente de pensamientos, valoraciones, recuerdos o deseos; un encuentro cara a cara
con la vida que nos rodea desde nuestra percepción más pura e inalterada por el
pensamiento.
Al término del ejercicio, los voluntarios han escrito parte de sus impresiones
de la mañana. He aquí algunos comentarios:
-
“Me resulta complicado poner palabras que definan un ejercicio así.
Solo puedo compartir que la quietud que se ha creado dentro de mí es lo que me
queda como esencia de este momento”
-
“He recordado de una forma muy agradable y positiva, lo poquito que necesitamos
para sentirnos bien con nosotros mismos y en paz.
Que desafortunadamente se me olvida al incorporarme al día a
día”.
-
“Sentirse roca, sentirse
agua, sentirse suelo, sentirse árbol, sentirse uno con todo, ser uno con todo,
el fluir de la vida. Dejar de sentir. Caer al vacío, vacío sin
fondo. Emanar, emanar de la
vida. Mimetizarse”
-
“Es integrar todo y nada. Me
he empapado de todo sin que nada quede en mí. Sólo existe el espacio, el vacío, la
quietud, la esencia íntima de todo lo que me rodea. En definitiva, he sentido la
totalidad del universo.
¡Muchas gracias por este día tan bonito!
”

María José, una voluntaria del Proyecto Avalon, sobre las aguas heladas del
riachuelo de El Reatillo
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