
Siguiendo al Dr. Alfonso Fernández Herrería —profesor de Educación para la Paz de la Universidad de Granada, España, y director del Programa Educadores para la Paz del Proyecto Ávalon—, la construcción de una Cultura de Paz conviene cimentarla desde las tres dimensiones básicas de la paz: dimensión social, dimensión ecológica y dimensión interna.
Así, el Programa Recursos para la Paz, pretende fundamentar cada una de estas dimensiones de la siguiente manera:
1. Dimensión Social.-
Aportando formación e información sobre justicia social y derechos humanos, política internacional, interculturalidad, medios de comunicación, relaciones interpersonales, habilidades de comunicación, técnicas de mediación, negociación y resolución de conflictos, formas de acción no-violenta, filosofía de la no-violencia, etc.
2. Dimensión Ecológica.-
Instruyendo sobre ecología y ecologismo, mundo natural y armonización con el entorno, permacultura y retorno a la naturaleza, sexualidad, alimentación y salud natural, etc.
3. Dimensión Interna.-
Cultivando campos como la educación emocional, la psicología profunda y diversos sistemas de conocimiento interior y desarrollo personal, y, muy especialmente, a través de los métodos de desarrollo de la consciencia que se han ido transmitiendo durante siglos en el seno de las distintas tradiciones filosóficas y espirituales de la Humanidad.
Objetivos
Al igual que para enfocar la educación para la paz insistimos en la conveniencia de tratar la dimensión interna y situarla en un lugar preferente, nuestro objetivo al confeccionar este programa de Recursos para la Paz es llegar al gran público, al ciudadano de a pie, considerando que es el sector más necesitado de este tipo de intervenciones.
La mayor parte de los programas de Educación para la Paz que se diseñan se dirigen a los profesionales de la docencia y descuidan difundir esta nueva visión de la vida entre la ciudadanía media.
Nos proponemos dirigir nuestros esfuerzos a la difusión entre el público en general de nuevas concepciones de la realidad, nuevos paradigmas, nuevas maneras de ver, sentir y vivir, nuevas formas de interactuar, comunicarse y relacionarse con los demás, con la vida y con nosotros mismos, si queremos construir una sólida Cultura de Paz, si queremos contribuir a una movilización profunda de las conciencias.
La paz no se logra solamente con la participación multitudinaria en manifestaciones (aún siendo recomendable y necesaria) o la movilización social activa. Se consigue a través del trabajo diario y personal de cada uno de los seres humanos que se esfuerzan en aprender nuevas actitudes y valores, que se empeñan en construir la paz desde sus mentes y se comprometen con sus corazones.
Por eso queremos, desde nuestro programa educativo, concienciar al máximo de gente, formarla en una sólida ética e integridad (impecabilidad), forjar personas lúcidas y responsables, con espíritu crítico, que pongan el alma en todo lo que hacen.
Plantar semillas para una verdadera Cultura de Paz sería, pues, nuestro principal objetivo. Cuidando de que esas semillas no queden sólo en las aulas o confinadas en los foros internacionales de expertos y eruditos, que no se pierdan en el océano de la indiferencia y que germinen en el mayor número de corazones posible.
Medios
Dentro del Programa Educativo “Recursos para la Paz”, se ha preparado una serie de contenidos que consideramos básicos y prioritarios sobre los que iremos trabajando, fundamentalmente, en cada ciudad donde haya establecido un grupo local del Proyecto, con la finalidad de ampliar el circulo formativo a todos los voluntarios, colaboradores y personas interesadas de diversas ciudades del territorio nacional
El Programa Educativo, dividido en tres trimestres, dedica cada uno de ellos a una de las 3 dimensiones de la paz (social, ecológica e interna).
A lo largo de los trimestres la formación se aporta a través charlas, conferencias y talleres formativos y se acompaña de acciones concretas referidas al contenido del trimestre (movilizaciones, campañas de acción medioambiental, actividades solidarias y de concienciación social, etc) intentando que sirvan de motivación para que los voluntarios y voluntarias del Proyecto se impliquen y comprometan de forma activa en el Proyecto Ávalon y para que cada uno asumamos la responsabilidad de ser modelos de otro mundo posible, de la existencia de otra forma de mirar y estar en el mundo, dignos representantes del espíritu que anima todas las iniciativas nacidas al amparo del Proyecto Ávalon.
Dpto. de Educación
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